Después de los 15,000; la cuenta sigue...

viernes, 26 de diciembre de 2014

Esperando a uno de cuarenta y tres

La espera de una bicicleta. Fotografía: Rafael Araujo. 2014.
Extraño mi bicicleta. Con ella pude acercarme a Magdalena, aquella niña de ojos negros, llenos de promesas oscuras y perversas que solía encontrar mi mirada con una sonrisa en sus labios, sí entreabiertos. Siempre provocativa.
Ella me pidió ir a Iguala, esa fatídica noche de septiembre. Ella me dijo que iba a dejar que yo pudiera conocer los secretos, que ella sería mi instructora, especialmente en el viaje de esa noche, así fue como me lo dijo.
Desgraciadamente ella no alcanzó lugar, se quedó a monitorearnos, prometió esperar nuestro regreso. El mío, pensé, sólo mi regreso.
Con un poco de tierra en mi cara y en mis labios pienso en mi bicicleta, se vuelve borrosa, se confunde con el polvo y la arena, con la eternidad...

lunes, 15 de diciembre de 2014

Dos

- ¿Qué es el silencio?
- Todavía no lo sé, Magdalena. A veces, me parece que es una lágrima, como aquella que sueltas a escondidas y que nunca está acompañada. No creas que me pasa desapercibida, no. La he visto porque deja una huella invisible para quien descuida su mirada, pero no para mí. Me pregunto y te lo digo ahora, ¿por qué sueltas lágrimas solitarias? y, además, ¿por qué tratas de que no la vea?

Magdalena caminó un rato sin dar respuesta. A medio día, un día como el de hoy 26 de septiembre, el sol era intenso y las calles están vacías, en silencio. Solo se escucha el lento andar de los pies calzados de ella, lentos y un poco tristes.

- Es probable que no lo sepa, ni yo misma. Sólo sé que llega el momento de soltarla, darle libertad.
- No te entiendo.
- ¿Lo ves? Por eso nada te digo y nada te enseño. Porque quieres una explicación. No la hay porque no la tengo. Y mis lágrimas, a veces quieren salir solitas, una a la vez. Lo sé porque el corazón me lo insinúa, me lo susurra y sé que debo dejarla fluir.


Ella volvió a caminar, esta vez con rumbo fijo, hacia la puesta de sol, por donde se llevaron a los 43 que nos faltan, eso dicen y yo lo sé de cierto.


domingo, 7 de diciembre de 2014

Uno de cuarenta y tres



UNO
A manera de introducción: En el principio de los tiempos la nada era la dueña y señora del todo. Por eso, nada había, nada sonaba, nada se sentía. Sin embargo, a decir de los griegos, el caos se hizo presente y, entonces, la nada dejó de existir, al menos eso se cree.

Esta historia nos recuerda esa primera muerte. Es decir, no es exactamente un relato sobre el principio de los tiempos, sino un recordatorio que el tiempo y su expresión más sublime: la vida, tienen un final: la muerte.
A veces me ha llegado esa inquietud. No sé cómo definirla. Es extraña, llega lentamente a mí. Inicia como una vaga idea… no, más bien suele estar asociada con un sonido, con una frase, con una noticia. Ya sea a través de la televisión o con algún comentario echo por alguno de mis amigos, siempre relacionado con los problemas de pobreza, corrupción e impunidad de nuestras gloriosas autoridades, nietas de los héroes revolucionarios del siglo XX, encumbradas en el poder político y fervientes reencarnaciones de algún tlatohani prehispánico. Y siempre me pierdo el resto de los comentarios porque mi mente empieza a pensar en mi pequeño entorno: Miguel siempre crítico vierte comentarios de lo que debe hacerse, según él, pero a la hora de la acción suele caer en unos enormes letargos que lo llevan a ser un claro ejemplo de cómplice por omisión. Pedro, bueno, qué decir, él habla y habla para motivar a los demás pero es el primero en actuar de la manera más corrupta que pueda haber… y así, mi mente viaja, me lleva a ligar ideas que reafirman que el gran problema, el de fondo, como los políticos dicen, somos nosotros, los de a pié, quienes permitimos que así sean las cosas: podridas como solo la política nacional corrompe por dentro.

Esa era la razón por la cual nunca me involucraba en los movimientos de la normal. Bueno, más bien no acudía al llamado de los camaradas aunque sí daba las cuotas necesarias de cooperación y acudía a las reuniones de organización y discusión de las estrategias de acción… hasta había acudido a los talleres de entrenamiento, incluso me habían pedido que redactara algunos discursos porque manejaba y manejo muy bien la coherencia de los textos. Creo que mis cualidades me permitían mantenerme en la organización sin que me exigieran cosa alguna adicional.

A mí me gustaba ir a las reuniones sabatinas porque era el día en que podía encontrarme con Magdalena. Ella se había negado a darme su amistad y no saben cuánto me costó ese primer beso, que para mí, fue como el primero que yo diera en mi escasa vida de 19 años.

Magadalena me había insistido de manera constante en que yo debería participar en alguna acción. No lo hacía, porque después de las reuniones, era el pretexto para quedarnos un rato más en los alrededores de la escuela. Así fue como primero le agarré la mano, otro día pude acariciarle la tersa piel de su rostro y, otra noche, robarle un beso que me costó una sonora cachetada.
Sin embargo, ella seguía aceptando mi presencia y nos seguíamos quedando a platicar, al terminar las reuniones. Ella me había llevado a su casa y me había presentado como un amigo y camarada de lucha con sus papás, quienes eran maestros de primaria.

En otra ocasión, luego de platicar sobre mitos, leyendas y fantasmas, cerca de su casa, bajo una farola sin luz, me agarró la mano y caminamos un trecho sin hablar. Me sentía feliz, caminaba pensando en qué sentirían las personas al morir, si sería la misma sensación que yo tenía en ese momento, porque mi corazón parecía rebosar de paz y quietud, me sabía querido pero no con la pasión del deseo, no en ese momento.


No sé por qué acepté subirme al camión, nunca tuve el deseo de participar en actividades de los camaradas.

Ahora que siento disminuir mi respiración, que mis oídos se agudizan, que los párpados me pesan y el dolor de las heridas se desvanece viene a mí Magdalena.

Estoy seguro que mi mente me engaña pues ella no vino con nosotros.

Creo que me besa…

Llega el silencio.

Hay paz.

domingo, 2 de noviembre de 2014

Cuarenta y tres

Ayer fui a casa de Pablo.

No estaba, su mamá me dijo que había ido a la escuela, como todos los días, solo que esta vez salió un poco más temprano. Ella ni siquiera pudo verlo, ni hacerle su desayuno, ni siquiera un beso de despedida.
Quién diría que a veces uno no sabe lo que se pierde. De lo que vale la rutina y de lo importante que es decirle a mamá: hasta luego.

En el camino me encontré con las mismas personas de siempre, los que me saludan y los que no. Los niños que corren y empujan a quien se les atraviesen, las señoras que salen a limpiar la acera aunque el gobierno hace lo imposible por mantener las calles en destrucción constante. Dicen que están modernizando la ciudad, el estado, todo lo modernizan.
Pobre Pablo, se fue de noche, de madrugada, más bien. Pinche gobierno.

En la escuela encontré a nadie, estaba como muy ensimismada, sin gente y en silencio. ¡Qué raro!
De todos modos entré a ver si de casualidad había alguien por ahí. Por suerte, Magdalena me vio entrar y me alcanzó. “Ya estamos en la plaza” dijo gritándome.

Pude oírla y la saludé con alegría, Ella no sabía lo bonita que se veía ese día, toda de blanco, con su falda a la rodilla, que ella dejaba un poco larga, con su trenza de cola larga, negra su cabellera y grandotes sus ojos. Era nueva, aunque de inmediato se unió a la banda que se reunía para armar la revo… eso decíamos. Ahí pude conocerla.
Ella corrió a buscar a otros compañeros porque el camión partiría en breve.

No pude alcanzar a subirme, tan solo vi que partía.
Tampoco supe si estaba en el vehículo Pablo, ni si iba con los muchachos Magdalena.

Me quedé marcando en el celular a Pablo. La rutinaria y fría voz de la grabación respondió: “El saldo de su amigo se ha agotado”.
“Puta madre” fue mi respuesta mental. Hasta que me pagaran volvería a tener modo de hablar o mandar mensajes.

En la tarde, el rumor era grande.
Nadie quería decirlo claramente.
Todos estaban confundidos.
Los grupos, que eran muchos, rumoraban y hablaban en voz baja.
Alguien decía que los habían traicionado y me sentí con miedo.
Otros que les tendieron una trampa, yo creía que mi corazón se detendría.
Unos más que el ejército estaba buscando a los cómplices, y yo noté que mis manos temblaban.

Así que me fui, pensaba en dónde esconderme y qué hacer, si decirle a mi madre o no, si salir en silencio y a escondidas o qué. Pero no tenía dinero y Pablo no estaba para orientarme. Él tenía mucha más experiencia que yo. Ya había estado en la cárcel, acusado de sedición y quien sabe qué otras cosas más. La había librado bien. Siempre había regresado a la normal. Decía que estaba protegido. Que había gente que ayudaba en todos los casos, dentro de la policía. “No todos son cabrones” solía decir.
Me quedé dormido.

Al despertar le pedí dinero a mi madre y le puse crédito a mi celular.
Lo primero que recibí fue una fotografía, era Magdalena quien me enviaba la foto de una persona tirada en el suelo, pantalones negros a medio bajar, se veía el calzoncillo blanco y manchado, sin camisa.

El pecho con algunos bellos.
Las manos extendidas y con sangre.

El rostro…
No había ojos en esa cara, le habían arrancado cada uno de ellos y la piel… no había piel en el rostro.

El mensaje de Magdalena decía: Se los llevaron, a todos, se los llevaron y esto les hicieron.

Iban 43.



A Pablo no lo he visto más.

viernes, 31 de octubre de 2014

Luto

La sorpresa que el otoño ofrece a México no es la desaparición de 43 jóvenes, hecho éste deplorable por cualquiera de los lados que se vea. Y no lo es porque parece que una larga tradición ha renacido: el sacrificio humano de épocas y civilizaciones consideradas como bárbaras.


Sin someter a juicio la acción emprendida por culturas y civilizaciones antiguas, de las cuales heredamos parte de nuestra forma de ser y mirar el mundo, tampoco es sorprendente la noticia que demuestra cómo las autoridades elegidas por la población, atenta contra su base social, contra sus votantes, contra su futuro (si consideramos que los jóvenes son quienes heredarán al país). Ya los historiadores han demostrado que el siglo XIX mexicano fue un siglo de guerras internas donde murieron millares de personas, que en el siglo XX, las pugnas internas mataron a connotados héroes nacionales -muertos a manos de otros héroes inmaculados- . Y que desde el 68, las personas en el poder le temen a la juventud.



Lo que realmente nos debería sorprender es el juego perverso de políticos sin escrúpulos que han logrado encerrarnos en este penoso y vergonzoso hecho -la desaparición de 43 estudiantes- para que no veamos las 14 fosas con una cantidad incontable de restos humanos, que se nos olviden las muertas de Juàrez y de otros muchos lugares, que la autoridad niega a la gente la posibilidad de decidir sobre el petróleo en las consultas populares, o sobre cualquier otro tema, en fin. Es probable que México tenga el gobierno que se merece porque ha permitido que llegue al poder quien ha demostrado mal uso y, porque la oposición oficial y la no oficial, siguen la batuta que oscurece el panorama nacional y se nos lava el cerebro con hecho amarillentos y escandalosos.


Al final, nuestros muertos, en un país que se burla de la muerte, también son sus muertos. Mientras tanto sigamos observando este thriller nacional con tintes de comedia trágica.

Hacia dònde vamos?

Pensar y reflexionar

domingo, 2 de marzo de 2014

¿Qué es arte? 2a parte

II

Después de Kant, la forma de conocer y valorar al arte fue otra. Como se vio, Kant recupera algunos conceptos generalmente aceptados en su época, en torno a lo que es artístico. De esos conceptos aún hoy en día los consideramos vigentes y siguen en uso, expresiones como “el arte de hacer política”, en relación a una forma excelsa de cualquier actividad humana. Sin embargo, Kant sienta las bases para diferenciar cualquier actividad del arte, incluso señala la importancia de la belleza y del juicio que sobre ella se hace. Adolfo Sánchez Vázquez presenta a Kant y a los autores que le siguieron, esta vez, mayor en número que en épocas anteriores.

Hegel, la necesidad y la función:

Figuras rituales, Nuevo México. CA. 1300
Sería ridículo preguntarse si en geometría hay una extensión; en astronomía, si el sol existe. Sin embargo, incluso en el círculo de las ciencias no filosóficas, puede surgir la duda sobre la existencia de su objeto, como en la psicología experimental y en la teología propiamente dicha. Cuando estos objetos no nos son dados por los sentidos, sino que los hallamos en nosotros como hechos de conciencia, podemos preguntarnos si no son más que simples creaciones de nuestro espíritu. Así lo bello ha sido representado como no teniendo realidad fuera de nosotros mismos, sino como un sentimiento, como una fruición, como algo puramente subjetivo. (71)

[…]

El arte tiene su origen en el principio en virtud del cual el hombre es un ser que piensa, que tiene conciencia de sí; es decir, que no solamente existe, sino que existe para sí. Ser en y para sí, es reflexionar sobre sí mismo, tomarse como objeto de su propio pensamiento y por ello desenvolverse como actividad reflexiva; he aquí lo que constituye y distingue al hombre, lo que le hace espíritu. (74) […]

Tal es el principio de toda acción y saber. El arte encuentra en él su origen necesario. (75)

[…]

En una palabra, el arte crea a su designio imágenes, apariencias destinadas a representar ideas, a mostrarnos la verdad bajo formas sensibles. Por ello, tiene la virtud de remover el alma en sus más íntimas profundidades, hacerla probar goces ligados a la visión y contemplación de lo bello. (76)

[…]

Es preciso concluir que si el arte emplea en sus composiciones las formas de la naturaleza y las estudia, su fin no es reproducirlas y copiarlas. Rival de la naturaleza, como ella y aun mejor que ella, representa ideas; se sirve de sus formas como de símbolos para expresarlas; y las conforma, las rehace sobre un tipo más perfecto y puro. No en vano se llaman a sus obras creaciones del genio del hombre. (77)

[…]

El verdadero fin del arte es, por consiguiente, representar lo bello, revelar la armonía. Éste es su único destino. Cualquier otro fin, la purificación, el mejoramiento moral, la edificación, la instrucción, son accesorios o consecuencias. (80)


Freud, la fantasía y la neurosis:

Detalle de una escultura Indú, Khajuraho, ca. 950-1050
Se trata de la existencia de un camino de retorno desde la fantasía a la realidad. Este camino no es otro que el del arte. El artista es, al mismo tiempo, un introvertido próximo a la neurosis. Animado de impulsos y tendencias extraordinariamente enérgicos, quisiera conquistar honores, poder, riqueza, gloria y amor. Pero le faltan los medios para procurarse esta satisfacción y, por tanto, vuelve la espalda a la realidad, como todo hombre insatisfecho, y concentra todo su interés, y también su libido, en los deseos creados por su vida imaginativa, actitud que fácilmente puede conducirle a la neurosis. (84)


Croce, la intuición:

Intalación de Eva Hesse. 1969
Hemos identificado francamente el conocimiento intuitivo o expresivo con el hecho estético o artístico, tomando las obras de arte como ejemplos de conocimientos intuitivos y atribuyendo a éstos el carácter de aquéllas. Pero nuestra identificación tiene en contra suya un punto de vista, ampliamente aceptado también por filósofos, que considera el arte como intuición de cualidad enteramente peculiar. Admitamos (se dice) que el arte sea intuición, más la intuición no es siempre arte. La intuición artística es una especie particular, que se distingue de la intuición en general por un algo de más. (86)

[…]

Toda diferencia, pues, es cuantitativa, y, como tal, indiferente a la filosofía, scientia qualitatum. Unos tienen más aptitud que otros, más frecuente disposición que otros para expresar plenamente ciertos complejos estados de ánimo. A éstos se les llama artistas en el lenguaje corriente; algunas expresiones harto complicadas y difíciles aciertan a manifestarse con excelencia y se las llama obras de arte. Los límites de las expresiones –intuiciones que se denominan arte, con relación a las que se califican de no arte- son empíricos y es difícil definirlos. Un epigrama pertenece al arte; ¿por qué no una palabra sencilla? Un cuento pertenece al arte; ¿por qué no una simple nota de información periodística? (87) […]


Lukács, la realidad y el modelo:

Autor. Magritte. La pipa.
Esta meta consiste, en todo gran arte, en proporcionar una imagen e la realidad, en la que la oposición de fenómeno y esencia, de caso particular y ley, de inmediatez y concepto, etcétera, se resuelve de tal manera que en la impresión inmediata de la obra de arte ambos coincidan en una unidad espontánea, que ambos formen para el receptor una unidad inseparable. Lo general aparece como propiedad de lo particular y de lo singular; la esencia se hace visible y perceptible en el fenómeno; la ley se revela como causa motriz específica del caso particular expuesto especialmente. (95)

 
Maritain, el intelecto práctico:

Fotografía manipulada de Rafael Araujo. 2010
El arte es una virtud del intelecto práctico; esa virtud particular del intelecto práctico que se refiere a la creación de objetos que han de ser producidos.

Bien vemos pues hasta qué punto es esencial la relación entre arte y razón. El arte es intelectual por esencia, del mismo modo que el aroma de la rosa corresponde a la rosa, o la centella al fuego. El arte es –en la esfera del producir- una perfección intrínseca del intelecto. (106-107)

 

domingo, 23 de febrero de 2014

¿Qué es arte? Primera parte

Rafael Araujo
 
Adolfo Sánchez Vázquez ofrece algunas maneras de concebir al arte, de acuerdo a la visión de varios autores, representativos de la historia del pensamiento humano que ha abordado el problema más importante del arte: ¿qué es?

I

En su libro Antología de textos de estética y teoría del arte (1972. 4ª reimpresión 1991), rescate las ideas siguientes:

Platón, la apariencia:

Para hablar ante vosotros –porque no creo que vayáis a delatarme a los poetas trágicos y los demás poetas imitativos-, todas esas obras parecen causar estragos en la mente de cuantos las oyen, si no tienen como contraveneno el conocimiento de su verdadera índole. (44)

 Conforme a lo dicho, resultan tres clases de camas: una, la que existe en la naturaleza, que, según creo, podríamos decir que es fabricada por Dios, porque ¿quién otro podría hacerla? […] Otra, la que hace el carpintero.  […] Por tanto, el pintor, el fabricante de camas y Dios son los tres maestros de esas tres clases de camas. (46)

Y fue porque Dios sabe esto, creo yo, y porque quiere ser realmente creador de una cama realmente existente y no un fabricante cualquiera de cualquier clase de camas, por lo que hizo ésa, única en su ser natural. […] ¿Y qué diremos del carpintero? ¿No es éste también artífice de camas? […] Y el pintor, ¿es también artífice y hacedor del mismo objeto? […] Creo –dijo- que se le llamaría más adecuadamente imitador de aquello de que los otros son artífices. (47)

Bien lejos, pues, de lo verdadero está el arte imitativo; y según parece, la razón de que lo produzca todo está en que no alcanza sino muy poco de cada cosa y en que esto poco es un mero fantasma. Así, decimos que el pintor nos pintará un zapatero, un carpintero y los demás artesanos, sin entender nada de las artes de estos hombres; y no obstante, si es un buen pintor, podrá, pintando un carpintero y mostrándolo desde lejos, engañar a  niños y hombres necios con la ilusión de que es un carpintero de verdad. (49)


Autor: Arcimboldo. Título: Primavera.

Aristóteles, la imitación:

Para comenzar primero por lo primario –que es el natural comienzo-, digamos en razonadas palabras qué es la Poética en sí misma, cuáles son sus especies y cuál la peculiar virtud de cada una de ellas, cómo se han de componer las tramas y argumentos, si se quiere que la obra poética resulte bella, cuántas y cuáles son las partes integrantes de cada especie, y otras cosas, a éstas parecidas y a la Poética misma concernientes.

Porque así, con colores y figuras, representan imitativamente algunos –por arte o por costumbre-, y otros con la voz. Y de parecida manera en las artes dichas: todas ellas imitan y reproducen en ritmo, en palabras, en armonía, empleadas de vez o separadamente. Se sirven solamente de la armonía y ritmo el arte de la flauta y cítara, y si alguna otra hay parecida en ejecución a éstas, por ejemplo: la de la zampoña. Con ritmo más que con armonía, imitan las artes de la danza, puesto que los bailarines imitan caracteres, estados de ánimo y acciones mediante figuras rítmicas. (60)

Ahora bien: puesto que, por una parte, los imitadores reproducen por imitación hombres en acción, y, por otra, es menester que los que obran sean esforzados y buenos o viles y malos –porque así suelen distinguirse comúnmente los caracteres éticos, ya que vicio y virtud los distinguen en todos-, o mejores de lo que somos nosotros –e igual sucede a los pintores, pues Polignoto imitaba a los mejores, Pausón a los peores y Dionisio a los iguales-, es claro de consiguiente, que cada una de las artes dichas convendrán estas distinciones, y una arte se diferenciara de otra por reproducir imitativamente cosas diversas según la manera dicha. (61)
Cerámica policromada de la Grecia antigua. ca. V-IV ac. firmado: Exekias
 
Kant, la belleza:

1º. Arte se distingue de naturaleza, como hacer (facere) de obrar o producir en general (agere), y el producto o consecuencia del primero, como obra (opus), de la segunda, como efecto (effectus).

Según derecho, debiera llamarse arte sólo a la producción por medio de la libertad, es decir mediante la voluntad que pone razón a la base de su actividad, pues aunque se gusta de llamar al producto de las abejas (los panales construidos con regularidad) obra de arte, ocurre esto sólo por analogía con este último; pero tan pronto como se adquiere la convicción de que no fundan aquéllas su trabajo en una reflexión propia de la razón, se dice en seguida que es un producto de su naturaleza (del instinto), y sólo a su creador se le atribuye como arte.

[…]

2º. Arte, como habilidad del hombre, distínguese también de ciencia (poder, de saber), como facultad práctica de facultad teórica, como técnica de teoría (como la agrimensura de la geometría) (67)

[…]

3º. También se distingue arte de oficio: el primero llámase libre; el segundo puede también llamarse arte mercenario. Consideran el primero como si no pudiera alcanzar su finalidad (realizarse), más que como juego, es decir, como ocupación que es en sí misma agradable, y al segundo considérasele de tal modo que, como trabajo, es decir, ocupación que en sí misma es desagradable (fatigosa) y que solo es atractiva por su efecto (v. gr. ganancia), puede ser impuesta por la fuerza.

[…]
No hay ni una ciencia de lo bello, sino una crítica, ni una ciencia bella, sino sólo arte bella, pues en lo que se refiere a la primera, debería determinarse científicamente, es decir, con bases de demostración, si hay que tener algo por bello o no: el juicio sobre belleza, si perteneciese a la ciencia, no sería juicio alguno de gusto.

domingo, 16 de febrero de 2014

Acercaiento al arte rupestre

El presente documento es un texto de apoyo al curso “Historia del arte prehispánico” que se imparte en la Licenciatura en Arqueología, de la Facultad de Humanidades, de la Universidad de Ciencias y Artes de Chiapas, en Chiapa de Corzo, Chiapas, México.

El texto tiene la intención de ayudar a que el estudiante pueda construir sus propios conceptos sobre los antecedentes históricos de esa etapa del arte, en esta región del mundo: Mesoamérica para los que estudian la época prehispánica de América; México, Chiapas, y Centro América en la actualidad. Un espacio ubicado en lo que hoy en día es América del norte como una de sus fronteras territoriales, mientras que al sur corresponde el límite en América Central. Un espacio mítico donde se asentaron físicamente las civilizaciones más importantes hasta la llegada de los modos de ser europeos.
"Tsaglaglal" petroglifo y pictograma. Texas, EE UU. 11000-9000 AC. Ca.
 
Para comprender el desarrollo de las manifestaciones artísticas en esta época y región del mundo, se hace necesario plantear una reflexión inicial sobre lo que se ha dado en llamar arte rupestre. Si bien, la idea del arte es una que tiene sus orígenes en la mirada occidental del mundo, en tiempos de posmodernidad no podemos dejar de afirmar: “El arte es la huella, la pisada del hombre” (Aisenberg. 2004. 45) y que como afirma Ernst Fisher (1966. 15): “El arte es casi tan antiguo como el hombre. Es una forma de trabajo y el trabajo es una actividad peculiar de la humanidad”; este autor señala los orígenes del arte, lo vincula con el origen de la cultura a través de la transformación de la naturaleza, que corresponde a una lógica marxista:

El hombre toma posesión de la naturaleza transformándola. El trabajo es la transformación de la naturaleza. El hombre sueña también con operar mágicamente sobre la naturaleza, con poder cambiar los objetos y darle nueva forma recurriendo a medios mágicos. Es el equivalente, en la imaginación, de lo que el trabajo significa en la realidad. El hombre es desde el principio un mago.

A partir de esta reflexión, Fisher vincula la aparición de formas “mágicas” que el ser humano utiliza para apropiarse de la naturaleza, transformarla y dominarla, crea rituales, usa su voz para imitar los sonidos de la naturaleza, se pinta el cuerpo para robarse la esencia de los seres que aún no comprende y que le rodean, baila y crea la música para generar las mismas fuerzas que se expresan a su alrededor. Eso cree este autor, desde una cosmovisión eurocentrista.

Para nosotros, herederos de toda la tradición, como decía Rosario Castellanos: “Cada paso que doy es una ristra de edades”, tenemos la oportunidad de revisar nuestro pasado, ponerlo a disposición y transformarlo con una y otras miradas más. Para reconocer el arte de las civilizaciones nacidas en América, en Mesoamérica, es necesario volver la mirada a sus antecedentes. Por eso, a continuación se ofrece un texto extraído de la red cuya única objeción es la de ofrecer una perspectiva occidental, demasiado Europea, sobre el tema. A continuación el link del texto recomendado, de la revista electrónica Rupestre web: http://www.rupestreweb.info/introduccion.HTML
Pinturas de la cueva de "La pantera". Argentina. 2000 AC. Ca.
 

domingo, 2 de febrero de 2014

En los muros

A continuación se presentan algunas imágenes de palabras estampadas en los muros de Tuxtla Gutiérrez, Chiapas, México. En una de sus colonias, los muros dejan constancia de lo que ocupa a los jóvenes, o, al menos, lo que desean marcar.

Fotografía de 2010. Rafael Araujo.
Fotografía de 2014. Rafael Araujo.
fotografía de 2014. Rafael Araujo.
Rafael Araujo. 2014.
Hace algunos años, el grafiti no era aceptado por la sociedad, sin embargo, con el paso del tiempo, algunos sectores no solo lo han asimilado, sino que lo han convertido en un elemento valorado. Los patrones de conducta cambian por las perspectivas culturales emanadas de grupos sociales considerados alternativos.

domingo, 5 de enero de 2014