Después de los 15,000; la cuenta sigue...

lunes, 15 de febrero de 2016

El libro de Adán (primeras palabras publicadas y traducidas sin revisión)

Tablilla 4: La premonición

Rafael Araujo.Gouache. 2016.


Aun no entiendo por qué se dice que hay un destino en cada persona, si Destino, decían los griegos, es una decisión de los Dioses. Otros grandes interpretadores de lo que Dios o los Dioses quieren de nosotros, como los jerarcas de la iglesia, también piensan que el Ser Supremo decidió un objetivo para cada hombre. Puede ser. Yo no lo tengo de cierto porque me ha tocado ver cada cosa, cada vida, que yo pienso en una suerte de camino, pero que tiene muchas, muchísmas, bifurcaciones, y, como también dicen muchos, cada y quien va tomando sus propias decisiones: si se sigue recto, si se da vuelta a la izquierda, a la derecha, o, si regresa al lugar desde donde partió. 

Si se tiene conciencia de la existencia de un destino, entonces, puede darse otro fenómeno: la visualización del futuro. De ahí que en épocas muy remotas aparecieran magos, brujos, chamanes y toda clase de gente que con técnicas raras y extraordinarias, tontas algunas veces, decidieran intentar adelantarse en los acontecimientos, ya fuera de un hombre o una nación. Recuerdo que en una era, cuando la luna nacía se abrían por la panza a borregos, chivas o vacas, para sacar sus vísceras. A los 10 días, la Luna solía enviar el mensaje y ayudaba a hacer una lectura del futuro o destino. 

Hubo otro tiempo en que los reinos definían política de guerra y paz a partir de lo que el oráculo les informaba, en muchas ocasiones también se consultaba sobre la vida de una o varias personas, al nacer. Recuerdo que una noche sin luna, Danáe fue sentenciada al calabozo porque su padre sabía por sus visionarios asesores que ella le daría un nieto y que éste lo mataría. Por estos actos, así sucedió. La leyenda dice que Danáe dio a luz un muchacho extraordinario, una noche de luna llena, grande y hermosa como las de octubre, hijo del mismo Dios del rayo: Zeus, y que este niño, al crecer, mató a su abuelo, un día en que el Sol eclipsó. 

Cierto o no, hemos creado muchas formas para ver el futuro. Una de ellas está relacionada con un estado mental que es propicio para la fantasía y la creatividad, para la memoria y el amor: son las ensoñaciones. Éstas aparecen en ocasiones especiales y pueden provocarse, a veces. No siempre se puede lograr un estado mental así, generalmente se crea a través de modificar el ambiente, uno pone un poco de hierbas prohibidas en el fuego para que el aroma penetre por los pulmones al cerebro. Otro modo perfecto para percibir otras reralidades es la preparación de brebajes exóticos donde el líquido propicia que el cuerpo esté presto al igual que la mente. En fin que hay una y mil formas de generar las ensoñaciones aunque esta actividad debe hacerse en compañía de otra persona para evitar que se pierda la mente en las rutas transitadas del desvarío. 

Yo no sabía que eso se podía hacerse hasta que me sucedió. Un día en que el sol se detuvo más tiempo del necesario en el cénit, arrullado por el murmullo del agua y las flores, a la vera del árbol de la ciencia del bien y del mal, me adormecí y me recosté entre las raíces. Un olor suave rondaba entre mi cuerpo y entrecerré los ojos porque una brisa fresca y semi húmeda entraba por los poros. Un declive casi imperceptible de la luz, anunciando a la luna en medio del día, influyó para crear un momento sin luz y sin oscuridad. 

Pude ver un horizonte y una figura que ahora sé era de mujer. Sensual me llamaba con sus ojos rasgados y sus labios me mostraban una lengua llena de deseo. 

Habían muchos caminos. 

Las imágenes chocaban por absurdas. 

Un corazón en la mano. 

Tierra y hojas.

Una casa. 

Al despertar supe que Lilith había sido expulsada y que yo formaría una familia, dos hijos veía en ese sueño y otra mujer, blanca y de ojos azules, fríos, calculadores. Eva oía al despertar de mi ensoñación.

domingo, 24 de enero de 2016

El libro de Adán (Primeras palabras publicadas y traducidas sin revisión)

Tablilla 3: Las alas de Lilith

En aquellos días, antes de que el sol y la luna tuvieran nombre, entre la vegetación habían seres de todo tipo, algunos de ellos ya no existen porque la naturaleza y el tiempo han dejado su huella sobre el mundo y han cambiado las formas en que los seres vivos habitan el planeta. Algunos de ellos nunca fueron vistos, ni se conserva resto alguno, aunque todavía hoy caminen entre nosotros. Hay algunos que se han convertido en leyendas como la que he oído en mi peregrinar por los mares allende las fronteras:


     La banshee

Cuando pudo llegar al embarcadero su corazón eclipsó. El barco había zarpado sin él. Cómo describir su desolación pues había perdido su más grande propiedad. Y no es que el navío le importara mucho, en cada oportunidad había vendido el que tenía para hacerse de otro. Pero esta vez, con la nave se iba su libertad.

Preguntó con una y otra persona. Buscó entre sus recuerdos. No lo halló.

Se quedó por tres días con sus noches en ese puerto de maldición. Porque su alma se había extraviado maldijo a los dioses y éstos decidieron cobrar la afrenta. Tres noches seguidas no pudo dormir, sonidos extraños lo mantenían despierto, justo cuando empezaba a ensoñar, oía cosas, ruidos, gritos, notas musicales desafinadas y sin sentido; y cada mañana reclamaba, pero no le creían. Por eso lo expulsaron, porque los otros huéspedes empezaron a oír cada vez más intenso y más cerca lo que él contaba.

Cuando salía, le gritaron que se llevara con él a “La banshee”.


Como ésa, oí muchas historias más que no tiene caso escribir, por ahora. Sólo es un ejemplo de seres que dicen hoy son imaginarios pero que yo sé que existen desde tiempos muy remotos, lo sé de cierto. También he visto aves de inmensos colores que, celosas, decidieron robarle a las flores sus colores, como aquélla que quería beber del caliz más sagrado, eso creía, para poder encontrar la pareja perfecta y encontrar, así, el amor.

En una ocasión, me contaron, Lilith pescó al ave ladrona y con sus plumas, hizo un par de alas que luego, se sabe muy bien, fueron usadas para que Pegaso pudiera ayudar al ser humano en su lucha con seres mitológicos de antaño.


Autor: Rafael Araujo. Sin título. Gouache.

domingo, 10 de enero de 2016

El libro de Adán (Primeras palabras publicadas y traducidas sin revisión)

Tablilla 2: La flor prohibida

Una de las flores prohibidas nació ahí. No sabría decir si en el mismo lugar donde estuvo el cuerpo de Nuestro Gran Señor porque eso sucedió muchos años antes de que yo o cualquier otra persona pisara esa inmemorial tierra.
Autor: Rafael Araujo. Título: Flor Prohibida. Técnica: Gouache.

Me dijo el viento que YHV la prohibió porque le recordaba al ángel radiante que cayó por su soberbia y porque lo retó en belleza. Sospecho que es uno de los atributos más importantes cuando se habla de poder pues la belleza es un atributo construido que se impone de acuerdo a criterios previamente establecidos y que dan fuerza a quien así lo decide.
Con palabras que nadie quiere repetir fue señalada como símbolo de desafío al poder divino pero, en su corazón, el Señor tuvo piedad de ella pues Él mismo, en su divina sabiduría y amor, la creó para regocijo de quienes habitan el mundo, especialmente en aquellos días de pureza e inocencia donde hombres y mujeres aún no habían sido creados. De esa manera esta flor de extrema hermosura tuvo la fortuna de seguir existiendo y reproducirse.
Mucho tiempo pasó antes de que existiéramos. En algunos lugares esta bonita flor crecía y moría continuamente, mientras que en otros sitios no pudo reproducirse y por eso no existe ahí. Así, cerca del Árbol del Bien y del Mal, cerca del río que nutre la vegetación, se veía una planta radiante porque en todo tiempo tenía de estas primeras flores cuya forma recuerdan los misterios de la vida y de la procreación. Sus pétalos invitan y protegen una vulva cavernosa de donde nace una lengua húmeda que invita al amor.
Autor: Rafael Araujo. Título: Orquídea del paraíso. Técnica: Gouache.

Dicen que esa planta supo por el agua divina que Dios estaba pensando en mujer y que visitaría el lugar para formarla de sus pétalos, tallos y hojas para que pudiese forjar un ser bello y radiante. Así, la planta decidió morir para no entregar sus secretos a ser creado alguno.
Cuando YHV llegó, no había arbusto, ni flor alguna. Pero en su grandeza, pensó y usó la tierra donde estuvo alguna vez la planta de las orquídeas para formar a la primera mujer. Le agregó agua del río. Amasó por horas hasta lograr la consistencia perfecta. Del sol agarró una llama y coció la figura. Cuando el barro tuvo firmeza, sopló sobre el rostro y le dio vida. Se dio cuenta que no había fracasado, la llamó Lilith y pensó en crearme del mismo lodo, así lo hizo.

sábado, 2 de enero de 2016

El libro de Adán (primeras palabras traducidas y publicadas sin revisión)

Tal y como fue hallado en el interior de una vieja Ceiba.

Tablilla 1
Hubo un lugar, un espacio donde Dios, llamado YHV, tuvo la idea de reposar y dejar que sus sueños crecieran. Como esos sueños fueron generados por el mismísmo Ser Supremo, creador y dador de la vida, éstos salieron y se fueron por el mundo, solo Dios sabe a dónde llegaron.

Foto: Rafael Araujo. 2016.

Está grabado en las piedras más antiguas el sitio exacto de tal acontecimiento pues no es común que YHV se dé un momento de reposo y solaz esparcimiento.
Ese territorio tenía las primeras plantas. Las había en abundancia, de grandes dimensiones y de innombrables colores. No se pueden describir los olores que desprendían las flores y frutos que producían. Tantos y tan relucientes eran los colores que las aves, a veces con un poco de envidia, tuvieron que usarlos como pigmentos en la hora de buscar pareja.
Es difícil nombrar todos y cada uno de los seres vivos que transitaban por los senderos que atravesaban el lugar pues los había en tal cantidad y variedad que muchos de ellos hoy ya no se ven más. Menos sencillo es decir a dónde se dirigían las veredas porque uno caería en mentiras que son castigadas como pecados porque ese lugar es santo.
Se dice que cerca del campo donde reposó el cuerpo de Dios, bajo la sombra de algunas plantas de enormes hojas que le sirvieron como manta, había una casa de una sola pieza y que ésta servía como refugio para los sentimientos que solían estar vagando día y noche y que, solo cuando querían descansar, entraban para protegerse de las inclemencias de las noches sin luna.
Lo que no está escrito, pero que se sabe, es que ahí, donde reposó YHV, uno de los sueños se quedó justo en la sombra inmaculada del Santísimo. Como el sueño del Señor es como él mismo: eterno, este sueño fue penetrando la suave tierra donde reposaban ambos seres hasta que el primero se levantó, sacudió sus vestiduras blancas y deslumbrantes, se calzó de nuevo y se fue.
En el instante de su partida, la sombra de su cuerpo desapareció y los rayos de un sol nuevo y matinal cayeron en caricias sobre el polvo donde, unos metros abajo, estaba el sueño dicho. Ahí, a los siete días justos, luego de un amanecer lleno de gotas de rocío puro y transparente, nació la planta que muchos años después sería llamada Árbol del Bien y del Mal. Se cree que este sueño sirvió como semilla y que Dios no lo dejó por casualidad. Él quiso que este sueño, nacido en su corazón, se quedara ahí, justo entre la naturaleza y la casa de piedra.
Ahora que escribo estos recuerdos, veo que este suceso parece una metáfora de la vida y la muerte porque cuando una persona fallece, se entierra para que la vida siga. Lo que me inquieta es saber si la metáfora también incluye las tentaciones que se presentan en la oscuridad del subsuelo.

domingo, 13 de diciembre de 2015

Duelo: obra de Francisco Toledo

Cerámica que nos recuerda la tragedia interminable que vive México.

Fotografía tomada por Rafael Araujo en el Museo de Arte Moderno de la Ciudad de México. 2015.

domingo, 1 de noviembre de 2015

Una más sobre el jaguar


El Jaguar en Octubre

Me contaron que el Jaguar anda suelto,
Que no se detiene y que camina por veredas,
Bajo la sombra de árboles milenarios.
Nadie sabe por qué lo hace así,
Solo se sabe que busca en la sobra de los árboles
El pálido reflejo de la luna.


Yo sé que no busca reflejo alguno. Sólo mira la sombra porque es el pretexto para ver que la noche es más hermosa cuando tiene una luna en el firmamento.

sábado, 15 de agosto de 2015

anoche (6/43)

Buen día, Luna:

Ayer me sorprendiste. ¿Cómo crees que no? Si cuando te acompañé a la puerta vi en tus ojos oscuros su color y algo más: el misterio de algo que está por decirse y se calla.
Caminamos, al detenernos y verte de frente entendí quién se esconde tras la máscara del rostro, la sonrisa y la mirada.
Me lo confirmaron tus palabras pues la seguridad con que me hablabas de no sé qué cosas me enviaba otro tipo de mensajes que fui descifrando poco a poco. No de ese día sino de otros en los que habíamos intercambiado discursos, ideas, anécdotas.
Mientras oía el eco de tu voz, mis pensamientos se confundían con el esfuerzo hecho por concentrarme en los sonidos de tus palabras mientras surgían ideas, intuiciones sobre claves de tu personalidad, firme y precisa. Serían las 5 de la tarde y el sol caía a las espaldas, detrás de los árboles, en un mes como solo septiembre es.
Por momentos sólo acertaba a sonreír.
Preguntaste las razones de mi respuesta.
Inventé ideas porque no sabía exactamente de qué me hablabas.
Tú respondías también con sonrisas a mi actitud casi risueña, pero tus ojos, expresaban incredulidad y buscaban en mí quién sabe qué, seguramente porque notabas la improvisación de mis respuestas. Esa tu mirada escrutadora hacía que mi corazón se detuviera, que el aire permeara mi piel y que esa gota de sudor que caía por mi sien, resbalara lentamente.
Recordé que había problemas y acerté a pedirte que actuaras con el corazón en la mano porque solo el corazón sabe lo que se quiere y no permite autoengaño alguno. Mientras, mi corazón te desnudaba porque tenía ya varias certezas. Una de ellas, saber quién eres.
Nos despedimos, como otras veces y sentí tu cabello en mi rostro al besarte.

Me prometí pasar más tiempo contigo.





Hoy lo hago y sé que podré quedarme contigo enternamente porque anoche, después de encontrarnos con la policía, dejé las cadenas físicas de mi cuerpo.

domingo, 22 de marzo de 2015

De 3 y 4 conflictos en la Educación

La discusión abierta sobre las políticas públicas que el gobierno de la república ha impulsado a partir de la llegada y consolidación de la corriente tecnócrata, primero, y neoconservadora, después, es el resultado de una discusión añeja que vincula dos hechos históricos sin conexión temporal: por un lado, la confrontación de los dos principales grupos de poder en conflicto desde la lucha de independencia en el siglo XIX, en México; por el otro, con la teorías gramsciana sobre el Estado y la Hegemonía.

En este ensayo intentaré realizar un análisis que demuestre la época de transición que vive la sociedad mexicana en materia de educación a partir del reconocimiento de esa función que Gramsci le atribuyó al Estado: la de educar. Es decir, los conflictos que la sociedad mexicana vive son el resultado del esfuerzo que hace la clase dominante, en uso del poder, y que Gramsci llamaba la sociedad política, encaminado a convencer al resto de la sociedad sobre una visión de país y, con ello, una ideología. Si ésta ideología es o no buena, no es un tema que se aborde en este trabajo, como tampoco me interesa hacer una valoración moral sobre el conflicto emanado del cambio iniciado hace ya más de 24 años, cuando Miguel de la Madrid asume la presidencia de México. Más bien, me centraré en el rol del profesor y en la influencia que está ejerciendo lo que hoy se llama “modelo educativo” y las instituciones particulares de educación.

Conflicto 1: Libre enseñanza o libertad de cátedra
En la historia del México Independiente, la implementación de la libertad de enseñanza está vinculada con la orientación política del grupo que impulsaba un modelo de gobierno considerado liberal, burgués, de libre mercado, que recogía la ideología europea sobre el deber ser del Estado y, por ello, del país que en ese momento nacía. Sin embargo, las fuentes históricas dejan ver que en la primera década de existencia de México, como país, este grupo fue respaldado en materia educativa por su contrario como deja ver Raúl Bolaños Martínez cuando reporta (Solana, et al. 18):

Sin embargo ambos grupos coincidieron en la preocupación formal por la educación, lo cual se manifestó en acciones de los liberales en algunos estados de la república, o bien en la intervención de algunos de los miembros del partido conservador, como las del ideólogo más destacado de ese partido, Lucas Alamán, quien en la Memoria presentada al Congreso el 7 de noviembre de 1823 declaraba: “Sin instrucción no puede haber libertad, y la base de la igualdad política y social es la enseñanza elemental”

Sin embargo, al paso del tiempo, las contradicciones entre las dos facciones políticas en pugna por el poder desarrollaron visiones radicalmente contradictorias de lo que se deseaba como país y como modelo político. Lo liberales que respaldaban la movilidad social porque como dice Antonio Grasmci: “La clase burguesa se considera a sí misma como un organismo en continuo movimiento capaz de absorber a toda la sociedad asimilándola a su nivel cultural y económico.”[1] Mientras que los conservadores definieron su postura política intentando rescatar derechos y privilegios de clases más cercanas a lo que es la sociedad feudal basada en el linaje y la religión.

Este conflicto ideológico se acentuó conforme las posturas intentaron imponer su ideología en el país. Como resultado de las luchas internas y las contradicciones surgidas de ambas visiones, México pasó de una visión liberal a conservadora de manera intermitente en periodos muy cortos de tiempo, además se involucró en conflictos armados que distrajeron la construcción de las instituciones. En materia educativa el rezago se hizo mayor y destruyó los avances logrados durante la colonia.

La postura de los liberales-burgueses se impuso poco a poco, especialmente a partir del triunfo de Juárez y la llamada institucionalización de la república. Sin embargo, debe reconocerse que los antecedentes de las políticas educativas de Juárez están en personajes como José María Morelos y las personas que lo acompañaron cuando promulgó la Constitución de Apatzingán en 1814 que, en su artículo 39 afirma: “La instrucción, como necesaria a todos los ciudadanos, debe ser favorecida por la sociedad con todo su poder” Otro personaje importante fue José María Luis Mora quien sentenció en 1824 (op. cit. 19). “Nada es más i portante para el Estado que la instrucción de la juventud. Ella es la base sobre la cual descansan las instituciones sociales” Y, por supuesto Valentín Gómez Farías quien afirmó (ibid. 20): “La instrucción del niño es la base de la ciudadanía y de la moral social”.

Como he dejado constancia, los liberales impulsaron la libertad en la educación haciendo de ella parte inherente de su ideología, en especial para formar ciudadanos. También en poco tiempo se dieron cuenta de que al concebir el derecho a la educación, en ella descansaba el fomento de las libertades que formaron parte de los principios “liberales” de la época y, con ello, el riesgo de que la libre enseñanza permitiera el regreso de otras “ciudadanías” y de otras “morales sociales”. De esta época es el nacimiento de la obligación del Estado por ofrecer educación laica.

Gramsci afirma que el Estado implica la Hegemonía y para ello, no sólo impone una serie de condicionamientos sociales sino que convence, por eso, dice él en sus Cuadernos de la cárcel: “La revolución producida por la clase burguesa en la concepción del derecho y, por ende, en la función del Estado, consiste principalmente en la voluntad de conformismo (y por consiguiente ética del derecho y del Estado).”[2], por lo que el Estado utiliza dos mecanismos para hacer de la población una masa de personas acríticas: la educación positiva a través de las instituciones escolares y la educación represiva a través de la fuerza pública, llámese policía o ejército.

De esta manera, el sistema educativo se convierte en pieza fundamental para imponer la ideología y consolidar la hegemonía del Estado. En este sentido, si se considera que después de Juárez la ideología dominante fue “liberal” pues los gobiernos posteriores fomentaron la libertad como uno de los principios sociales más importantes, con acentuaciones positivistas, es evidente que se creó eso que Gramsci identificó como la hegemonía de una clase social. Se consolidó la escuela como célula a través de la cual se instruye al ciudadano y se reproduce el control social.

En ese contexto y con la hegemonía del pensamiento liberal, al paso de los años, las contradicciones económicas de la época y el desarrollo de grupos que buscaban espacios políticos irrumpieron en el país derivando en la primera revolución socialista del mundo que, además, no pretendía un país fundamentado en las teorías Marxistas, por lo menos no en la primera década del siglo XX. El resultado de la Revolución Mexicana en materia educativa es la consolidación de un sistema burgués que impulsa la libertad de cátedra bajo una filosofía que, en “teoría” contradice los principios burgueses pues le da al Estado la responsabilidad de fomentarla, regularla, conducirla en búsqueda de la igualdad, como fue concebida posteriormente en los sistemas políticos marxistas.

Conflicto 2: La libertad de cátedra y el control ideológico
La libertad de Cátedra le da un giro más burgués a la filosofía presente en el sistema educativo pues centra en el individuo la responsabilidad de educar. No es la escuela, sino el docente, maestro o catedrático, la instancia encargada de educar positivamente al ciudadano como decían los liberales mexicanos del siglo XIX.

En los sistemas marxistas, son las instituciones, entidades abstractas, las responsables de educar sin coerción a la sociedad y mantener la hegemonía del Estado, también a través del maestro, pero éste no tiene el derecho a la cátedra libre, porque es a través del Estado como la comunidad o la sociedad logra la igualdad para todos, además el Estado dicta lo que debe ser instruido. En el caso mexicano, las contradicciones de un cambio social vivido en un país que no pretendía poner en práctica los principios marxistas dieron como resultado una nueva contradicción: libertad de cátedra en busca del “bien común”.

La libertad de cátedra conlleva la formación del catedrático. Un aspecto que los ideólogos del liberalismo mexicano no plantearon pero que se acercaron a ella con una intención diferente, la de formar al ciudadano y, por ende, mantener el control ideológico del Estado como Louis Althusser señala al decir que para mantener la “reproducción de los medios de producción” es una condición indispensable sostener el “sometimiento ideológico” y para ello, los medios de comunicación y la escuela, entre otros, son los instrumentos utilizados para lograr ese objetivo.

La ideología dominante a principios del siglo XX era burguesa, con tintes positivistas, a la cual se le agregaron ideales relacionados con la herencia prehispánica y colonial, sobrevivientes en un país como México. A pesar del impulso del libre mercado, en México existían medios de producción y condiciones sociales de tipo esclavista como lo demuestra la existencia de las tiendas de raya en las haciendas o el reconocimiento que en esos espacios debía promoverse la existencia de un maestro que impartiera instrucción elemental. Por eso, al movimiento encabezado por Madero las contradicciones sociales del país le impusieron demandas sociales. Madero buscaba solamente el cambio de personas para mantener uno de los ideales burgueses no consolidados en el sistema político mexicano: la democracia.

Así, en el seno de los derechos fundamentales del ciudadano mexicano quedaron incluidas dos posturas contradictorias: el impulso de una filosofía burguesa a través del individualismo representado por la libertad de cátedra y el fomento de la igualdad social bajo el control del Estado, con un sentido marxista.

El triunfo de los ideales revolucionarios, por ser populares en el sentido de haber sido impulsados por el pueblo, propició que el Estado permitiera que se formaran docentes con ideales socialistas y, por ello, que en el sistema educativo mexicano esta ideología se convirtiera en la dominante. El Estado mexicano impulsó, pues, una ideología socialista en un sistema burgués durante la mayor parte del siglo XX.

Conflicto 3: La contrarevolución
Las contradicciones se acentuaron a finales del siglo XX pues el modelo político mexicano sufrió los embates económicos que no supo resolver. El Estado se inclinó por el sistema capitalista basado en el libre mercado y en la disminución de las instituciones públicas que participan en el sistema económico, como fue el proceso de privatización de bancos, iniciado por Miguel de la Madrid durante su gestión y que ha llegado hasta nuestros días con la reconversión del sentido de la propiedad en la tenencia de la tierra y de los recursos naturales.

Para fortalecer el control ya no fueron suficientes, ni mucho menos eficaces, los mecanismos de cooptación o los medios masivos de comunicación que estaban sometidos a las personas que ejercían el poder público. La ideología de tendencia social, descalificada como socialista, emanada de los ideales de la Revolución Mexicana, sufrieron los embates de nuevas tendencias y, en materia de educación, cobró importancia la libertad de cátedra, pero con acentuación en el individuo y en las libertades, principios básicos de la filosofía burguesa.

Así, aunque las teorías educativas contemporáneas centran la atención en el estudiante, los contenidos están sometidos a que los estudiantes sigan los patrones de conducta que el libre mercado demanda bajo argumentos falaces de un desarrollo educativo promotor de mejores condiciones de vida. En este sentido, el modelo de competencias, nacido en el seno de los grupos económicos más poderosos a nivel mundial, hacen del docente un facilitador, dicen, del “aprendizaje para la vida”, sometidos a las hegemonías vigentes en cada contexto.

En el modelo político actual de México, en materia de educación, el sistema se está ajustando en varios niveles: en el de las instituciones a través de un esquema de escuelas “modelo” que han pasado de las “escuelas de calidad” a las “escuelas de excelencia” con fundamento en un cientifisismo tecnológico que fomenta el individualismo; a través de un cambio de los objetivos pedagógicos de los planes y programas de estudios, así como en el modelo educativo para fomentar trabajadores capaces de insertarse en las variables del “mercado internacional”; y, en el papel del docente.

Cuando los medios masivos descalifican a los profesores que luchan por sus derechos laborales no señalan que este segmento de la sociedad fue formado en un marco de libertad de cátedra, bajo una ideología cercana al socialismo, financiado por el Estado, a través de las normales de profesores y de las universidades públicas. Y cuando nos presentan asesinatos de estudiantes y otros delitos graves, tampoco presentan las contradicciones existentes en el sistema educativo actual que vive, como en tiempos de Juárez, un cambio en las políticas educativas. Hoy en día, el Estado busca que la educación fomente un sistema político y económico que ha mostrado su obsolescencia al dificultar la movilidad social, una de las grandes fortalezas de la burguesía. El problema de fondo se manifiesta en una contradicción: mientras se impulsa la hegemonía de los ideales burgueses y liberales, los hombres en ejercicio del poder público practican el conservadurismo.

En México, no hay neoliberalismo, más bien se observa un neocoservadurismo. El regreso de la religión en sus relaciones con el poder civil, la presencia del ejército en las calles para mantener el orden y la reelección en cargos y puestos públicos (como triste parodia del linaje medieval), son los mejores ejemplos.



[1] Citado por Portaneiro (123)
[2] Ibid.

sábado, 21 de febrero de 2015

Tres


El asiento que le tocó era incómodo, no reocrdaba sillón tan extraño para su espalda. Sentía cerca de su homóplato el resorte, pero cada vez que volteaba a verlo no lo encontraba con su mirada. El respaldo no lo dejó concentrarse en la plática que sostenía intermitentemente con Juan "El Apocalipsis" Éste le reclamó en algún momento su distracción. Pero él viajó sin prestarle atención porque el respaldo le molestaba y cuando trataba de recostarse su cabeza se ladeaba por el diseño amorfo del mismo.

Además, en su mente aparecían imágenes extrañas cada cierto tiempo. Todas estaban relacionadas con los espejos, o el espejo -le dijo al Apocalipsis cuando el autobús se detuvo bruscamente por una vaca atravesada en la carretera.

Juan dejó de hacerle plática a los 20 minutos y otro número igual de intentos.

Para él era un viaje raro. Tuvo la sensación de que ya había ocurrido cada uno de los acontecimientos vividos desde el momento en que subió los tres peldaños de la esclaera que lo metieron en este viaje. Incluso tenía a flor de piel la extraña percepción de haberse metido dentro de un espejo cuando la puerta metálica del vehículo se abrió y se extendió la pequeña escalera que lo invitaba a subir.

Se preguntó por qué sentía que al cruzar el acceso de camión estaba entrando en un mundo diferente, y no es que él nunca hubiera entrado a un camión, o que éste fuera distinto a otros. Tenía ciertas diferencias pero éstas se derivaban del uso y el tiempo que el transporte había vivido, o tal vez sufrido -se le ocurrió. Llegó a pensar que su cuerpo traspasaba una especie de tela líquida, más bien como si transitara por un plasma tranasparente, un tanto gelatinosos y flexible, sin color, ni olor, pero que su piel reconocía como el cambio de una atmósfera a otra. Pensó que estaba atravesando un espejo, pues.

No fue la primera vez que tenía esa inquietud pues desde que el presidente había tomado posesión soñaba en espejos, o al menos eso creía él.

Cómo reconocer el lado del espejo en que se vive, era una pregunta que tenía en su mente cada vez que reflexionaba sobre el tema. En alguna ocasión lo comentó con Magdalena. Ella le contestó que dejara de filosfar porque ellos eran estudiantes revolucionarios que hacían de la teoría acción, el pensamiento -le decía- debía llevarlos al cambio social. Hasta llegó a recibir de ella una sonora cahcetada cuando le tocó uno de sus pechos sensuales que se insinuaban bajo la blanca y holgada blusa que ella solía usar, porque creyó que estaba entre el sueño y la realidad, justo del otro lado del espejo. El golpe en su mejilla le hizo pensar que no había traspasado el límite marcado por el cristal del espejo, aunque él recordaba haberse metido, en esa ocasión.

Lo cierto es que esa noche, al bajar del autobús, sintió claramente el culatazo que le dió la policía. También oyó claramnete que gritaban y que corría. Y lo que es peor, en tiempo lento y pausado, percibió cómo una bala atravesaba su brazo, otra más su pierna, que caía y rodaba por la inercia. También que lo levantaron del pelo, le golperaon otra vez con el mango de una escopeta y que le pusieron una pistola en la sien.

Luego, supo que el espejo era su cuerpo, porque vivió el tránsito de éste a la nada. Se sintió libre, hasta volvió la mirada a donde su cuerpo yaciá con el cráneo hecho pedazos, en el suelo. Se reconoció y entendió que ya estaba del otro lado, ahora sí.

viernes, 26 de diciembre de 2014

Esperando a uno de cuarenta y tres

La espera de una bicicleta. Fotografía: Rafael Araujo. 2014.
Extraño mi bicicleta. Con ella pude acercarme a Magdalena, aquella niña de ojos negros, llenos de promesas oscuras y perversas que solía encontrar mi mirada con una sonrisa en sus labios, sí entreabiertos. Siempre provocativa.
Ella me pidió ir a Iguala, esa fatídica noche de septiembre. Ella me dijo que iba a dejar que yo pudiera conocer los secretos, que ella sería mi instructora, especialmente en el viaje de esa noche, así fue como me lo dijo.
Desgraciadamente ella no alcanzó lugar, se quedó a monitorearnos, prometió esperar nuestro regreso. El mío, pensé, sólo mi regreso.
Con un poco de tierra en mi cara y en mis labios pienso en mi bicicleta, se vuelve borrosa, se confunde con el polvo y la arena, con la eternidad...

lunes, 15 de diciembre de 2014

Dos

- ¿Qué es el silencio?
- Todavía no lo sé, Magdalena. A veces, me parece que es una lágrima, como aquella que sueltas a escondidas y que nunca está acompañada. No creas que me pasa desapercibida, no. La he visto porque deja una huella invisible para quien descuida su mirada, pero no para mí. Me pregunto y te lo digo ahora, ¿por qué sueltas lágrimas solitarias? y, además, ¿por qué tratas de que no la vea?

Magdalena caminó un rato sin dar respuesta. A medio día, un día como el de hoy 26 de septiembre, el sol era intenso y las calles están vacías, en silencio. Solo se escucha el lento andar de los pies calzados de ella, lentos y un poco tristes.

- Es probable que no lo sepa, ni yo misma. Sólo sé que llega el momento de soltarla, darle libertad.
- No te entiendo.
- ¿Lo ves? Por eso nada te digo y nada te enseño. Porque quieres una explicación. No la hay porque no la tengo. Y mis lágrimas, a veces quieren salir solitas, una a la vez. Lo sé porque el corazón me lo insinúa, me lo susurra y sé que debo dejarla fluir.


Ella volvió a caminar, esta vez con rumbo fijo, hacia la puesta de sol, por donde se llevaron a los 43 que nos faltan, eso dicen y yo lo sé de cierto.


domingo, 7 de diciembre de 2014

Uno de cuarenta y tres



UNO
A manera de introducción: En el principio de los tiempos la nada era la dueña y señora del todo. Por eso, nada había, nada sonaba, nada se sentía. Sin embargo, a decir de los griegos, el caos se hizo presente y, entonces, la nada dejó de existir, al menos eso se cree.

Esta historia nos recuerda esa primera muerte. Es decir, no es exactamente un relato sobre el principio de los tiempos, sino un recordatorio que el tiempo y su expresión más sublime: la vida, tienen un final: la muerte.
A veces me ha llegado esa inquietud. No sé cómo definirla. Es extraña, llega lentamente a mí. Inicia como una vaga idea… no, más bien suele estar asociada con un sonido, con una frase, con una noticia. Ya sea a través de la televisión o con algún comentario echo por alguno de mis amigos, siempre relacionado con los problemas de pobreza, corrupción e impunidad de nuestras gloriosas autoridades, nietas de los héroes revolucionarios del siglo XX, encumbradas en el poder político y fervientes reencarnaciones de algún tlatohani prehispánico. Y siempre me pierdo el resto de los comentarios porque mi mente empieza a pensar en mi pequeño entorno: Miguel siempre crítico vierte comentarios de lo que debe hacerse, según él, pero a la hora de la acción suele caer en unos enormes letargos que lo llevan a ser un claro ejemplo de cómplice por omisión. Pedro, bueno, qué decir, él habla y habla para motivar a los demás pero es el primero en actuar de la manera más corrupta que pueda haber… y así, mi mente viaja, me lleva a ligar ideas que reafirman que el gran problema, el de fondo, como los políticos dicen, somos nosotros, los de a pié, quienes permitimos que así sean las cosas: podridas como solo la política nacional corrompe por dentro.

Esa era la razón por la cual nunca me involucraba en los movimientos de la normal. Bueno, más bien no acudía al llamado de los camaradas aunque sí daba las cuotas necesarias de cooperación y acudía a las reuniones de organización y discusión de las estrategias de acción… hasta había acudido a los talleres de entrenamiento, incluso me habían pedido que redactara algunos discursos porque manejaba y manejo muy bien la coherencia de los textos. Creo que mis cualidades me permitían mantenerme en la organización sin que me exigieran cosa alguna adicional.

A mí me gustaba ir a las reuniones sabatinas porque era el día en que podía encontrarme con Magdalena. Ella se había negado a darme su amistad y no saben cuánto me costó ese primer beso, que para mí, fue como el primero que yo diera en mi escasa vida de 19 años.

Magadalena me había insistido de manera constante en que yo debería participar en alguna acción. No lo hacía, porque después de las reuniones, era el pretexto para quedarnos un rato más en los alrededores de la escuela. Así fue como primero le agarré la mano, otro día pude acariciarle la tersa piel de su rostro y, otra noche, robarle un beso que me costó una sonora cachetada.
Sin embargo, ella seguía aceptando mi presencia y nos seguíamos quedando a platicar, al terminar las reuniones. Ella me había llevado a su casa y me había presentado como un amigo y camarada de lucha con sus papás, quienes eran maestros de primaria.

En otra ocasión, luego de platicar sobre mitos, leyendas y fantasmas, cerca de su casa, bajo una farola sin luz, me agarró la mano y caminamos un trecho sin hablar. Me sentía feliz, caminaba pensando en qué sentirían las personas al morir, si sería la misma sensación que yo tenía en ese momento, porque mi corazón parecía rebosar de paz y quietud, me sabía querido pero no con la pasión del deseo, no en ese momento.


No sé por qué acepté subirme al camión, nunca tuve el deseo de participar en actividades de los camaradas.

Ahora que siento disminuir mi respiración, que mis oídos se agudizan, que los párpados me pesan y el dolor de las heridas se desvanece viene a mí Magdalena.

Estoy seguro que mi mente me engaña pues ella no vino con nosotros.

Creo que me besa…

Llega el silencio.

Hay paz.

domingo, 2 de noviembre de 2014

Cuarenta y tres

Ayer fui a casa de Pablo.

No estaba, su mamá me dijo que había ido a la escuela, como todos los días, solo que esta vez salió un poco más temprano. Ella ni siquiera pudo verlo, ni hacerle su desayuno, ni siquiera un beso de despedida.
Quién diría que a veces uno no sabe lo que se pierde. De lo que vale la rutina y de lo importante que es decirle a mamá: hasta luego.

En el camino me encontré con las mismas personas de siempre, los que me saludan y los que no. Los niños que corren y empujan a quien se les atraviesen, las señoras que salen a limpiar la acera aunque el gobierno hace lo imposible por mantener las calles en destrucción constante. Dicen que están modernizando la ciudad, el estado, todo lo modernizan.
Pobre Pablo, se fue de noche, de madrugada, más bien. Pinche gobierno.

En la escuela encontré a nadie, estaba como muy ensimismada, sin gente y en silencio. ¡Qué raro!
De todos modos entré a ver si de casualidad había alguien por ahí. Por suerte, Magdalena me vio entrar y me alcanzó. “Ya estamos en la plaza” dijo gritándome.

Pude oírla y la saludé con alegría, Ella no sabía lo bonita que se veía ese día, toda de blanco, con su falda a la rodilla, que ella dejaba un poco larga, con su trenza de cola larga, negra su cabellera y grandotes sus ojos. Era nueva, aunque de inmediato se unió a la banda que se reunía para armar la revo… eso decíamos. Ahí pude conocerla.
Ella corrió a buscar a otros compañeros porque el camión partiría en breve.

No pude alcanzar a subirme, tan solo vi que partía.
Tampoco supe si estaba en el vehículo Pablo, ni si iba con los muchachos Magdalena.

Me quedé marcando en el celular a Pablo. La rutinaria y fría voz de la grabación respondió: “El saldo de su amigo se ha agotado”.
“Puta madre” fue mi respuesta mental. Hasta que me pagaran volvería a tener modo de hablar o mandar mensajes.

En la tarde, el rumor era grande.
Nadie quería decirlo claramente.
Todos estaban confundidos.
Los grupos, que eran muchos, rumoraban y hablaban en voz baja.
Alguien decía que los habían traicionado y me sentí con miedo.
Otros que les tendieron una trampa, yo creía que mi corazón se detendría.
Unos más que el ejército estaba buscando a los cómplices, y yo noté que mis manos temblaban.

Así que me fui, pensaba en dónde esconderme y qué hacer, si decirle a mi madre o no, si salir en silencio y a escondidas o qué. Pero no tenía dinero y Pablo no estaba para orientarme. Él tenía mucha más experiencia que yo. Ya había estado en la cárcel, acusado de sedición y quien sabe qué otras cosas más. La había librado bien. Siempre había regresado a la normal. Decía que estaba protegido. Que había gente que ayudaba en todos los casos, dentro de la policía. “No todos son cabrones” solía decir.
Me quedé dormido.

Al despertar le pedí dinero a mi madre y le puse crédito a mi celular.
Lo primero que recibí fue una fotografía, era Magdalena quien me enviaba la foto de una persona tirada en el suelo, pantalones negros a medio bajar, se veía el calzoncillo blanco y manchado, sin camisa.

El pecho con algunos bellos.
Las manos extendidas y con sangre.

El rostro…
No había ojos en esa cara, le habían arrancado cada uno de ellos y la piel… no había piel en el rostro.

El mensaje de Magdalena decía: Se los llevaron, a todos, se los llevaron y esto les hicieron.

Iban 43.



A Pablo no lo he visto más.

viernes, 31 de octubre de 2014

Luto

La sorpresa que el otoño ofrece a México no es la desaparición de 43 jóvenes, hecho éste deplorable por cualquiera de los lados que se vea. Y no lo es porque parece que una larga tradición ha renacido: el sacrificio humano de épocas y civilizaciones consideradas como bárbaras.


Sin someter a juicio la acción emprendida por culturas y civilizaciones antiguas, de las cuales heredamos parte de nuestra forma de ser y mirar el mundo, tampoco es sorprendente la noticia que demuestra cómo las autoridades elegidas por la población, atenta contra su base social, contra sus votantes, contra su futuro (si consideramos que los jóvenes son quienes heredarán al país). Ya los historiadores han demostrado que el siglo XIX mexicano fue un siglo de guerras internas donde murieron millares de personas, que en el siglo XX, las pugnas internas mataron a connotados héroes nacionales -muertos a manos de otros héroes inmaculados- . Y que desde el 68, las personas en el poder le temen a la juventud.



Lo que realmente nos debería sorprender es el juego perverso de políticos sin escrúpulos que han logrado encerrarnos en este penoso y vergonzoso hecho -la desaparición de 43 estudiantes- para que no veamos las 14 fosas con una cantidad incontable de restos humanos, que se nos olviden las muertas de Juàrez y de otros muchos lugares, que la autoridad niega a la gente la posibilidad de decidir sobre el petróleo en las consultas populares, o sobre cualquier otro tema, en fin. Es probable que México tenga el gobierno que se merece porque ha permitido que llegue al poder quien ha demostrado mal uso y, porque la oposición oficial y la no oficial, siguen la batuta que oscurece el panorama nacional y se nos lava el cerebro con hecho amarillentos y escandalosos.


Al final, nuestros muertos, en un país que se burla de la muerte, también son sus muertos. Mientras tanto sigamos observando este thriller nacional con tintes de comedia trágica.

Hacia dònde vamos?

Pensar y reflexionar